ENSAD

ESCUELA NACIONAL SUPERIOR DE ARTE DRAMATICO

 “GUILLERMO UGARTE CHAMORRO”

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El autor reune en un documento la historia de la ENAE, INSAD y ENSAD con sus normas legales, principales autoridades, docentes y promociones año tras año.  Igualmente consigna los más importantes montajes que se han realizado y refiere los datos obtenidos sobre el teatro peruano en el período que abarca la existencia de la Escuela, el alma máter del teatro peruano. LLeva el simbólico nombre de GLORIAS DE LA ENSAD.

CAPITULO I

ANTECEDENTES

El 31 de julio de 1821, el General José de San Martín, declaraba que el “arte escénico no irroga infamia a quien lo profesa” que es un “arte que contribuye a la prosperidad y lustre del país que se halla y es digno de la consideración pública. ” ( ), precisando la importancia del arte teatral, dramático o escénico  y sobre todo concediéndole posición y respeto a sus intérpretes. Indudablemente una proclama de esta naturaleza implicó un reconocimiento al arte teatral en momentos en que, por la propia situación del país, el prestigio de las artes no se encontraba en la mejor posición.

No he querido remontarme a épocas anteriores (en las que también se practicó el teatro y siempre tuvo un sitial  destacado, anecdótico a veces, pero siempre importante) porque mi propósito no es historiar el teatro peruano, sino referirme de manera concreta a la Escuela de Arte Dramático y considero que para el caso basta recordar que en esta nueva y última realidad política, las expresiones de quien propició los cambios estructurales de la vida política y cultural del Perú sirven de marco de referencia.

El teatro en Lima, posterior al propunnciamiento de San Martín, tuvo una destacada presencia nacional, materia – sin duda- de otros importantes trabajos que han desarrollado connotados intelectuales, entre ellos el siempre recordado y admirado Guillermo Ugarte Chamorro y a quien la sociedad teatral peruana le debe un merecido reconocimiento que no se ha atrevido a hacer ninguna de las instituciones a la que tanto sirvió y entregó durante su vida, exceptuando que la Escuela Nacional Superior de Arte Dramático lleva su nombre,  y que con Luis Alvarez y Ricardo Roca Rey conforman el trio teatral más notable de la última mitad del siglo XX. Notables autores, directores, actores y locales teatrales mantuvieron latente la criollísima vena escénica, tradición que también se cultivó en diversos pueblos o “provincias” del interior con otros temas y motivaciones.

Aida Balta Campbell en su libro “ Historia General del Teatro en el Perú” editado por la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Martín de Porres
(Marzo 2001) refiere otros importantes datos que pueden ser consultados tratándose del teatro peruano, en general.

Pues bien, entremos en materia.  Lima  era una excelente plaza de teatro por los años 30  y 40 del pasado siglo, había un gran movimiento cultural y el teatro se constituía en uno de los entretenimientos culturales más frecuentados, una práctica artística muy apreciada y frecuentada por determinadas clases sociales y que era fuertemente impulsada o también combatida por el radio-teatro que creaba extraordinarias ilusiones e ídolos e historias. Cierto que toda esta preferencia por el teatro y otras artes difluentes estuvo focalizada en grupos de élite, no fue una afición masiva o popular como quiera entenderse.
Por entonces en el Teatro Campoamor, en el Jr. De la Unión, ya actuaban con éxito Carlos y Ernestina Zamorano y Teresita Arce. También se presentaban espectáculos de sainetes y revistas musicales. Por entonces actuaba la Compañía Infantil Hermanos Gassols y de quienes se recuerdan estrenos como “Molinos de viento” en el Teatro Ideal del Callao con actores de 12 y 15 años. Este grupo recorrió todo el Perú y viajó inclusive al extranjero.

Otra importante institución que certifica esta afición es la AAA (Asociación de Artistas Aficionados) que se fundó en el año 1938 ( ).  La AAA reunió a lo más distinguido de la sociedad limeña y allí surgiría la primera academia particular de teatro.
“El 13de Junio de 1938 un grupo de jóvenes apasionados por el arte y la cultura fundan la Asociación de Artistas Aficionados, teniendo como primer local una casona colonial ubicada en la calle Espaderos 510, inmueble que en la Colonia permaneció a Francisco Pizarro. Fue desde este lugar que se organizaron en julio de 1938 el espectáculo teatral, “De los invencibles Hechos de Don Quijote de la Mancha”, de Juan de Ávila y la zarzuela “La Verbena de la paloma”; ambas presentadas en el Teatro Municipal. Casi simultáneamente se organizaron audiciones radiales que abarcaron cuatro ciclos de martes culturales, y cuando se adquirió un piano nacieron los viernes musicales. A los pocos años con la creación del cuerpo de ballet se pensó en buscar un local más amplio hasta que en 1943 se inauguró la nueva sede ubicada en Jirón Ica 323.” ( )

De 1938 a 1953 esta Academia tuvo como Directores a Corina Garland, Margarita Xirgu, Emma Gramática, Louis Jouvet, Luis Alberto Ego Aguirre, Jorge Plascencia, José María Linares Rivas, Pedro L. Campbell, Edmundo Barbero, Elvira Miró Quesada de Roca Rey, Ricardo Roca Rey, Luis Alvarez. ( )

En los montajes de la AAA entre 1938 y 1953 se presentaron actores como Carlos Andrade, Nissim Alcabés, Luis Almenara, Enrique Arróspide, Juan Alayza, Carlos del Busto, Javier Benavides, Herles Buzzio, Felipe Buendía, Aurelio Pérez, Gustavo Carcelén, Manuel Dañino, Enrique Ego Aguirre, Luis Elguera, Augusto Ego Aguirre, Eduardo Freundt, José Flores Estrada, Alvaro Flores Estrada, Antonio Flores Estrada, Antonio Flores Estrada(hijo), Fernán Gómes, Pablo Fernández, Hugo Guerrero, José Luis Izcue, Eduardo Jimeno, Jorge Hacker, Raúl Izquierdo, Pedro Jarque, Rodolfo Ledgard, Humberto Lamilla, Víctor Mendívil, Pablo de Madalengoitia, Alejandro Miro Quesada, Pablo Martínez, Jorge Nolla, Manuel Neira Zegarra, José Ortiz, Edmundo Pizarro, Raúl Peña, Bernardo Roca Rey, Joaquín Roca Rey, Carlos Rojas Moreno, Carlos Roca Rey, Carlos Rurrel, Ricardo Roca Rey, Ismael Rey, Carlos Romero, Juan Roca Rey, Julio Salinas Cossío, Ramón Sanlleí, Santiago Sanlleí, Aladino Sánchez Cubino, Manuel Sánchez Cubino, Fernando Shwalb López Aldana, Juan Ureta Mille, Alberto Vásconez, Alejandro de Valdizán, Arnaldo del Valle, Manuel Velorio (Manuel D´Elorio).

Como actrices se presentaban Amalia Aubry, Rosario Alayza, Paula Alayza, Paula Botteri, Bertha Borda, Ismena Conroy Raygada, Lucy Díaz Cortéz C, Carmen Escardó, Teresa Dorca Quintana, Irma Diez Canseco, Carlota Fernández, Lenaie Frayssinet, María Galdós, Enriqueta Garland Melián, Teresa García Urrutia, Eloisa Garland Melián,
Consuelo Gonzales, Isabel Granda, Gladys Garland, Esmeralda Garrido, Marcela Giurfa, Clara García Urrutia, Alicia Hudtwalcker, Silvia Herrera, Consuelo Lizarzaburo La Torre, Estela Loret de Mola, Elvira Miro Quesada de Roca Rey, Nelly Muñoz, Jesús Morales, María Rivera, Elvira Rodríguez Larraín, Lucía Romeral, Maggi Summers, Elvira Sánchez Salazar, Jossie Sisón Porras Cáceres, María Spiers de Riva, Rosa Serdio Velarde, Carmen Seguín, Estela Willard, Judith Willard, Elvira Travesí, Gloria María Ureta Travesí.( )

La labor de la AAA permitió que los limeños pudieran disfrutar del talento de destacados teatristas como Admundo Barbero, Ricardo Roca Rey, Viruca Miró Quesada, Luis Alvarez, Margarita Xirgu y Louis Jouvet.( )

Como verán más adelante, al lado de los numerosos aficionados que se formaban y presentaban con la Academia de Teatro de la AAA, vamos a encontrar a los actores y actrices egresados de la Escuela Nacional de Arte Escénico (ENAE)  y muchos de estos ilustres apellidos siguen vigentes hasta hoy en nuevas generaciones de actores y actrices.

El teatro de estos años tuvo, también, otros personajes destacados y “famosos” como lo señalan las crónicas periodísticas referidas a sus trabajos: Carlos Rebolledo, Ernestina Zamorano, Luisa Otero, María Mille, Enrique de Vinatea, Elvira Alvarez, Próspero Bouroncle, Hernán Hurtado Vásquez, Aracelli Márquez, Leonardo Arrieta (don Leito ) y tantísimos otros que generaron en el gobierno una necesidad impostergable de apoyar al teatro. Felizmente el gobierno de entonces tenía entre algunos de sus más altos funcionarios, personajes que frecuentaban el Teatro, que estaban vinculados al quehacer cultural y artístico y por tanto entendían que su práctica y su difusión era menester incentivar y apoyar.

Desde los años 34 el teatro comenzó a perder la atracción anterior porque el radioteatro le estaba ocasionando crisis. Pero el público teatral que le seguía siendo fiel y constante generó una corriente de opinión internacional y por ello muchas Compañías artísticas extranjeras, consideraban que Lima era una importante plaza para  temporadas de teatro, ópera, zarzuela, ballet, coro entre otros espectáculos. Gracias a ello pudieron pasar por escenarios del Teatro Municipal, del Segura, del Forero y otras salas: Margarita Xirgu, María Palao, Pilar Muñoz, Enrique Arellano, Felipe Sassone, Camila Quiroga.

Entonces el arte teatral tenía una base cultural sólida y fuerte, público fervoroso, medio propicio para germinar centros de formación artística. Quede claro sí que al tener esta visión me refiero siempre al universo de gente “culta” que no es la gran masa, pero tampoco es el público “oficial” político o burócrata, ni la empleocracia estatal o el “militar” que de arte nunca han tenido noción ni idea y tampoco les interesa, salvo honrosas excepciones.

Desde 1939 don Manuel Beltroy Vera, permanente dinamizador del teatro y de la formación actoral, fundó una Academia de teatro de arte en la Universidad de San Marcos con la colaboración del actor uruguayo Hugo D´Evieri, instaló su Academia en el Instituto Musical Bach de Carlos Sánchez Málaga. Fue la “Escuela de Teatro del Pueblo”. El modelo era argentino y por ello también sus profesores: Armando Menedín, Sergio Gersenstein (Bergstein) ( ), Eduardo Sierra Alta Lorca. La academia funcionaba en el local ubicado en la calle de Zárate, cerca del Museo de la Inquisición  y allí comenzaron sus estudios Luis Alvarez y  Manuel D´Elorio, entre otros. Hicieron su primera presentación pública en el teatro Ritz de la Av. Alfonso Ugarte con tres piezas cortas “El Duelo” de A.Chéjov; “Los Limones de Sicilia” de Pirandello y “Así que pasen cinco años” de García Lorca.
Manuel Beltroy “Como Director de Educación Artística y Extensión Cultural, inauguró el “Teatro de Arte”, poniendo en escena , la obra de Teatro, “El Emperador Jones” de Eugenio O’Neill, bajo la Dirección Escénica y actuación del actor argentino Hugo D’Evieri, y alumnos sanmarquinos, en el Teatro Municipal, el 3 de julio de 1941. Con el mismo elenco teatral, estrenó la obra “El Entremés del Juez de los Divorcios” de Miguel de Cervantes.( Información proporcionada por doña Juana María Beltroy de Mugaburu (Octubre del año 2003).http://www.trazegnies.arrakis.es/biobeltroy.html

Por otro lado no deben olvidarse los esfuerzos importantes que  desarrollaban diversas delegaciones extranjeras en el país con sus espectáculos teatrales de aficionados que se presentaban también en sus idiomas oficiales. En verdad en Lima y algunas ciudades del país se mantenía una gran afición teatral, pero sobre todo había generación de hombres cultos y admiradores del arte teatral.

El medio entonces generó la necesidad de una respuesta de quienes, por suerte, detentaban el poder político. Probablemente lo más determinante es que en 1945 hubo un cambio político. Por iniciativa de destacados legisladores, muchos de quienes acudían a los estrenos y funciones teatrales, el Congreso Nacional aprobó una Ley de Fomento del Teatro como resultado del cual cambiaría el destino de este arte en el Perú.

(LEER LA VERSION COMPLETA DEL LIBRO EN LOS SIGUIENTES ARCHIVOS)

GLORIAS DE LA ENSAD PARTE PRIMERA

GLORIAS DE LA ENSAD PARTE SEGUNDA

GLORIAS DE LA ENSAD PARTE TERCERA

HISTORIA DE LA ENSAD pre