Luis Alvarez

LOS PROBLEMAS DE LA INTERPRETACIÓN TEATRAL

por LUIS ALVAREZ

(Fragmentos de la Conversación con jóvenes trujillanos,

estudiantes de arte dramático)

 

“Sólo podemos agradecer el concurso y la cooperación de Luis Alvarez haciendo algo que redunde, como él quiere, en favor del teatro nacional y es publicar, para conocimiento de cuanto más mejor, estas páginas de la historia del teatro peruano y del hombre que en gran medida ha contribuido a hacer esas historia.”               Virgilio Rodríguez Nache – Director de la Escuela de             

             Arte Dramático de Trujillo. 1966

 

Jóvenes, colegas y amigos:

 

Don Leonardo Arrieta, el inolvidable “don Leito”, gran hombre peruano de teatro y simplemente GRAN HOMBRE, que me honró con su generosa amistad, me decía: “Mira, cuando te pidan charlitas, no te figures que es porque te creen un gran Actor, ni porque tiene mucho interés lo que vas a decir, es, simplemente, porque ya estás viejo y “queda bien” que un actor viejo les hable a los jóvenes”. No se por qué , al iniciar esta conversación de hoy, he recordado las palabras de don Leonardo. Porque viejo, lo que ese dice viejo, no estoy ¿verdad?.

 

 

(….) “Hablemos de problemas de interpretación. El tema es sumamente delicado y no soy yo quien dirá la última palabra, afortunadamente. Se ha escrito, se escribe y se escribirá mucho al respecto.

El teatro es un arte y el arte es la resultante del estudio y de la personalidad de quien lo ejecuta. Se aprende y se sigue determinada escuela de actuación; se aprenden los secretos de la técnica, del movimiento, del ritmo, de la emisión de la voz. Pero el secreto está en saber el momento justo de emplear cada cosa que hemos aprendido. He visto actores que tienen un sentido increíble de la medida del silencio en escena; otros que dominan admirablemente las modulaciones de su voz, otros que se desplazan con sencillez y elegancia. Pero en cada caso se advierte un “algo” que no es sino la personalidad del actor. Por eso encontramos las diferencias de interpretación en un mismo rol, cuando lo hacen distintos actores.

 

(…..) Después de leer mucho, de oir más y de trabajar constantemente he llegado a la conclusión de que la mejor manera de trabajar una interpretación es aquella que se ha dado en llamar de “adentro hacia fuera”. Es decir, primero trato de fabricar el personaje en su aspecto interior- el psicológico-, llegar a comprender cómo piensa y siente, antes de cómo actúa. Lo ubico en su tiempo – época de la acción- y en su espacio – lugar de la acción – y ayudado por el texto voy formando el cerebro del personaje, le doy una línea lógica, un pensamiento, un camino espiritual. Le creo una vida íntegra, aún fuera de su intervención en la escena.

 

Creo que si este trabajo previo está bien hecho, todo lo demás viene como consecuencia.

(…)  Creo, sin embargo, que podemos o que puedo decir algo para responder a los ultra exigentes que piden que el actor cambie totalmente en cada personaje.

Sólo los actores superdotados – que no se dan por docenas – son capaces de hacernos olvidar definitivamente una interpretación anterior de ellos mismos. Pero el común de los actores no podrá cambiar de timbre de voz, su manera de andar, sus ademanes, sus gestos; si se empeñan demasiado en hacerlo, los notamos falsos. Vittorio Gassman, a quien considero un auténtico fenónemo del teatro, nos dio un espectáculo impresionante con su “Juego de los Héroes”. Para quienes no lo vieron, digo que era  una sucesión de escenas diferentes en las que hacía, casi sin interrupción, los más distintos personajes, desde el Tiestes de Séneca , hasta “Esta noche se improvisa” de Pirandello. Pero, a pesar de la extraordinaria calidad de este actor, a pesar de su facilidad para jugar verdaderamente con su garganta, por debajo de las pelucas, del vestuario, de la utilería, asomaba el Gassman auténtico, el que es él desde que nació hasta que muera.

 

Y me pregunto  ¿es indispensable para entender y comprender a un personaje, que desaparezca la personalidad del Actor que lo interpreta?

Exigir eso se me antoja una perfecta tontería, una puerilidad que es resultante de prejuicios, ignorancia y snobismo.

 

(…) Para no extraviarse en el camino del progreso de la profesión del actor, creo que es indispensable tener la capacidad de autocrítica y no perder la cabeza, no convertirse en un hombre que se elogia a sí mismo, hay que tener modestia y humildad.

 

Sé que es difícil, pero hay que esforzarse. Nuestros críticos, a mi modo de ver, equivocan el procedimiento de juicio para todos los actores noveles y veteranos. En unos casos, quizá los peores, exageran la valía real de jóvenes que comienzan la carrera, sin reparar que los jóvenes son más propensos a sufrir el mareo de altura.

 

Ocurre que cuando leemos las primeras críticas elogiosas, creemos que estamos consagrados y que hemos llegado a una meta de la que ya no es posible pasar.

Pero esta profesión, amigos míos, como casi todas las profesiones, no tiene límite. No hay meta, no hay altura insuperable. No admite, por lo tanto, la pavorosa expresión “ya no tengo nada que aprender”.

 

Nuestros parientes y nuestros amigos son, generalmente, los peores enemigos de nuestro progreso; para ellos, – ¡ pobrecitos ! – todo lo que hacemos es “maravilloso”, “genial” “formidable” “magistral” “extraordinario”, “Increíble”!. Y lo realmente increíble es que diga esas cosas quien no tiene la menor idea de lo que es el trabajo sobre el escenario.

 

Somos seres humanos y, como tales, somos imperfectos; como actores, somos menos perfectos aún. En consecuencia, nunca haremos un trabajo perfecto, siempre le faltará ”algo”.

 

La búsqueda de ese “algo” es lo que nos mantiene frescos, despiertos, receptivos, vibrantes. El deseo de ser perfecto no la perfección es lo que necesitamos. Debe ser sumamente aburrido ser perfecto, no tener nada que aprender, haber perdido la maravillosa posibilidad de ignorar algo  ¡Qué barbaridad!

 

En nuestro ambiente hay muchos”genios”(entre comillas) Nos creemos insustituibles, nos volvemos caprichosos, malcriados. Si recordamos esos dos admirables principios fundamentales de la profesión: MODESTIA Y HUMILDAD, llegaremos más lejos. A lo mejor llegamos a ser genios sin comillas. Puedo decir que nuestro material humano es, sino mejor, por lo menos igual al de otros países. Pero nos falta algo que a ellos les sobra: disciplina profesional, capacidad de estudio y trabajo, modestia, espíritu de sacrificio y unión profesional.

Fragmentos de:

“CONVERSACIÓN CON JÓVENES TRUJILLANOS

ESTUDIANTES DE ARTE DRAMATICO”.

LUIS ALVAREZ – 1966


 

 

RECUERDOS DE DON LUIS ALVAREZ

 

Hablar de Luis Alvarez resulta un enorme compromiso por su grandeza profesional y personal , porque es mucho lo que hizo y aún más lo que proyectó en el teatro peruano desde 1945 y que seguramente perdurará por muchos años más todavía. Pero he asumido el compromiso porque el destino me permitió compartir 34 años de su vida artística y admirar así al gigantesco personaje que ha llenado de lauros al Perú y ha dejado la mejor escuela artística con su ejemplo, su entrega al teatro y su respeto profundo al pueblo peruano a quien debió sus éxitos y aplausos.

Fue mi primer maestro en el Teatro Universitario de San Marcos, en 1962 y sus lecciones fueron tan convincentes que al año siguiente lo seguí becado a la Escuela de Teatro de la ASOCIACION DE ARTISTAS AFICIONADOS , dirigida por él junto a Sebastián Salazar Bondy, Ricardo Blume, Pablo Fernández, Ricardo Roca Rey , Manuel Ugarte Eléspuru y Alejandro Miro Quesada. Y por sus consejos, en 1964 ingresé al Instituto Nacional Superior de Arte Dramático y en 1966 siendo alumno fuí incorporado como actor y Sub Director a la COMPAÑÍA PERUANA DE TEATRO LUIS ALVAREZ que él fundó.

LUIS ALVAREZ nació en Punta de Bombón,en la provincia de Islay,un pequeño pueblo de Arequipa el 29 de Julio de 1913. A los 7 años llegó a Lima, huérfano de padre, traído por su madre y en compañía de su hermano y su hermana Maclovia que lo acompañó toda su vida . Ya en Lima se desempeñó en diversos oficios desde mandadero, obrero, cobrador de tranvía entre otras ocupaciones que le permitieron sobrevivir, etapas de la que se sintió siempre orgulloso .En 1934, Luis Alvarez es movilizado por el ejército y enviado a una guarnición en la Selva, junto al Rio Gueppi, un afluente del rio Putumayo. Allí, entre la jornada militar, el aburrimiento y el descanso, nació el actor y fue porque se le ocurrió hacer una obra de teatro sobre las experiencias que pasaban y logró que se representara ante los mismos soldados, recordando una obra popular en Lima “ Lima en Kodak”.El sargento Luis Alvarez a partir de entonces sería el encargado de hacer una obra semanal para entretener a la tropa acantonada.

En 1935, al licenciarse del ejército, se integra al equipo de basquet del Centro Social Lince y juega como defensa al lado de su gran amigo Manuel D’Elorio. Por entonces participaba tambien en actuaciones literario musicales que se hacían en el Cine De Vry, luego Western, principalmente en homenaje al Día de la Madre . Dice él mismo que hasta se atrevieron a montar la conocida obra “ Madre, Bendita seas”.

En 1945, don Manuel Beltroy promueve una Escuela de Teatro que se llamó “Teatro del Pueblo” en un local muy cerca del Museo de la Inquisición. Alvarez motivado por su afición artística se matriculó y el 3 de octubre de 1945 debutó como actor representando obras de autores universales como Luigi Pirandello(Los Limones de Sicilia), Federico García Lorca (Así que pasen 5 años) y Antón Chejov (Un Duelo), tenía entonces 32 años y uno de los actores que formó parte también de este grupo fue José Centurión. En 1946 cuando se crea la Escuela Nacional de Arte Escénico, Alvarez se matricula gracias al apoyo del Director y de Manuel Beltroy y otros intelectuales. El 30 de Diciembre de 1946 (lunes)la ENAE y con ella Luis Alvarez estrenaba su primer espectáculo con: “El Dragoncillo” de Calderón de la Barca, “El Primer aviso” de Augusto Strindberg y “Los Meritorios” de Joaquín y Serafín Alvarez Quintero.

En 1947 Luis Alvarez debutó en la Compañía Nacional de Comedia con la Obra EL BARQUERO Y EL VIRREY, obra de don Manuel Nicolás Corpancho y estuvo en la primera Gira de la Compañía por todo el país. En la ENAE el destino quiso que desde el principio fuera el primer alumno por su apellido, pero lo ratificó al egresar como el primer alumno de su Promoción en 1948. En 1949 , retornaría a la Escuela primero como profesor Asistente y luego titular del curso de Práctica Escénica al lado de dos grandes personajes del teatro peruano, Don Leonardo Arrieta y el Dr. Guillermo Ugarte Chamorro, Participó entonces en toda la época de oro de la ENAE y de la Compañía Nacional de Comedia como actor y Director , hasta 1958 en que al surgir el Instituto Superior de Arte Dramático se retira.

En 1949 recibió también por primera vez un premio por su trabajo como actor: El premio TALIA y otros premios por su calidad de actor que se repetirían por muchos años. También en 1949 fue invitado por su antiguo colega del ejército y que ya había llegado a Comandante, a ser profesor de Teatro en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe. Fue invitado sólo por 3 meses pero finalmente se quedó por 17 años.Trabajaría después en la GUE Melitón Carbajal y otros centros educativos.

Este trabajo docente le deparó contar con miles de amigos y admiradores ,de tal modo que al acompañarlo en sus viajes en omnibus por la ciudad ,en las oficinas públicas, en los centros comerciales, en la calle, había que verlo saludar y agradecer a mucha gente, a veces ser abordado y abrazado efusivamente con frases de reconocimiento. En 1950 en casa de don Fernando Tovar Carrillo, crónica viviente del teatro peruano de entonces, conoció a don Ricardo Roca Rey y fue invitado a trabajar con la A.A.A. en la obra “Maquillaje” de Eduard Eielson (peruano) y desde entonces se identificó profundamente con está institución logrando los más recordados montajes espectaculares al lado de Ricardo Roca Rey, Ricardo Blume, Saby Kamalich y otros gigantes de la escena nacional.

En la Clínica Delgado, donde se recuperaba el hoy fallecido autor Enrique Solari Swayne, Ricardo Roca Rey y Luis Alvarez solicitaron al autor hacer el montaje de su obra COLLACOCHA. Solari no sólo aceptó sino que se sanó hasta de su enfermedad porque veía cristalizarse uno de sus más caros anhelos. El 18 de mayo de 1956 la obra se estrenó en el Teatro de la Asociación de Artistas Aficionados – Ica 323 – finalmente dirigida por el mismo Alvarez, debido a que por enfermedad de una hija, don Ricardo Roca Rey que había iniciado la dirección no pudo continuar y el protagonista de la obra, el personaje que luego hará historia, el Ingeniero CLAUDIO ECHECOPAR , interpretado por Alvarez recibió la más atronadora ovación y el público y la crítica se entregaron a él. Coprotagonistas de la obra fueron Ricardo Blume y Jorge Montoro. Más tarde lo serían Alfredo Bouroncle y Gabriel Figueroa y Carlos Gassols y luego por el período más largo, desde 1964 Carlos de Los Ríos y desde 1966 Rufino Ramírez Cóndor. COLLACOCHA es la obra de teatro de autor peruano que más se ha representado, mas de 2,500 veces. En 1958 fue a México y ganó; en 1959 estuvo en los teatros de Bogotá, Santiago de Chile y triunfó.La mayoría de actores peruanos hubiera tenido participación y tratándose de los alumnos de la Escuela de Arte Dramático, casi la mayoría en sus inicios formó parte del grupo de obreros. Desde 1966, dejó San Marcos y Guadalupe y se entregó completamente a su gran pasión: EL teatro peruano. Una de las acciones que lo identifica en ese afán por llevar el teatro a todo el país y que surgiera en la gira de 1948, es que organizó su propia Compañía Peruana de Teatro LUIS ALVAREZ, el 24 de noviembre de 1966 (COPTLA) en su hogar de Balconcillo para llevar “Collacocha” y “ Las Tres Viudas” por todo el Perú, sin apoyo del estado. Collacocha se despidió con una función en el Campo de Marte y Las Tres Viudas se estrenó el 3 de marzo de 1967 a las 10.15 pm. en el Teatro La Cabaña, luego hizo una temporada y salió de gira. De los 12 integrantes del elenco, 6 actores éramos egresados de la ENAE y del INSAD y del TUSM. Está obra no ha tenido seguidores hasta hoy, porque indudablemente requiere de un enorme cariño por la verdadera patria y una entrega total al teatro. Partimos de Lima el 2 de mayo de 1967 con 6 grandes cajones y 2 vehículos: un camioncito apodado el chanchito y un microbus. Se recorrieron 21 ciudades con un total de 69 funciones Se recorrió todo el norte peruano y sucedieron las más increíbles anécdotas como el haber presentado Collacocha en la boca del túnel de Tinajones, haber volado toda la luz de Cajamarca para hacer estallar un dispositivo que simula el dinamitar el túnel para salvar a los trabajadores o el que perdiéramos la ropa de Las Tres Viudas y luego tuviésemos que reemplazarlo de un día para otro, pero nunca cancelar una función. En esa gira ,en Casagrande,al iniciar el segundo acto de Las 3 Viudas el telón eléctrico se trabó y no terminaba de abrirse. Don Lucho accionó el cable con tan mala suerte que el rodillo le trituró el índice izquierdo, fue un momento de desconcierto pero ordenó que se le curara de inmediato y se le hizo un torniquete, se le vendó rápidamente y salió a escena. Mientras actuaba llamamos al médico y al terminar el acto se le atendió y apenas sufrió un breve vahido. Fue atendido y la función terminó. Esto nos muestra cual era el concepto y la práctica de respeto que tenía para con el público.

En su larga vida artística. Luis Alvarez estrenó cientos de obras en Teatro y por ende cientos de personajes , que constituyen también los 50 años de vida artística más exitosa en el Perú . Trabajó en más de 150 obras de teatro destacando las siguientes : LARGA DESPEDIDA, LA CENA DEL REY BALTAZAR, EL GRAN TEATRO DEL MUNDO, SUEñO DE UNA NOCHE DE VERANO, EDIPO REY, LOS PERSAS, LA DULCE ENEMIGA, TODOS ERAN MIS HIJOS, LA BARCA SIN PESCADOR, LA VISITA DEL INSPECTOR, LA MUERTE DE UN VIAJANTE, EL MEDICO A LA FUERZA, LA MAZORCA, LA SEQUIA, LA SALSA ROJA, AGUILA DE DOS CABEZAS, ANTIGONA, EL CICLOPE, AYAR MANCO, LOS CABALLEROS, EL REINO SOBRE LAS TUMBAS, EL CRUCE SOBRE EL NIAGARA, COLLACOCHA , LAS TRES VIUDAS; 12 películas de largometraje, 6 de cortometraje , 4 long plays de poemas y centenares de programas para radio y televisión y en todos marcó su presencia de gran señor, de extraordinario profesional y poseedor de una personalidad amable, jovial y dicharachera. Decenas de telenovelas, cientos de comerciales, centenares de radionovelas, cientos de recitales poéticos, docencia teatral, director de decenas de obras montadas con muchos e importantes grupos teatrales del Perú, actor que desde que se inició a los 32 años jamás abandonó la carrera y que vivió del teatro, es el hombre que ha modelado a las generaciones de actores de estos últimos 50 años, ha inspirado a los autores y fue el actor mas apreciado por todos los directores nacionales y extranjeros, el personaje más querido por gentes de toda condición social y cultural a lo largo de todo el país. Alvarez siempre exigió respeto por su trabajo, por los artistas y jamás aceptó el trato humillante de andar mendigando a los funcionarios públicos el apoyo mezquino para un trámite o un aporte para una temporada o una licencia o un autorización para llevar el teatro al pueblo. Su mas grande desengaño fue comprobar que quienes tenían que decidir sobre si una obra es buena o mala eran los políticos o burócratas que de arte no han entendido nada hasta hoy y creo que ni lo entenderán. Pero como persona era también excepcional. Presto a atender a los jóvenes que iban por una consulta, por sus libros, por una asesoría o simplemente para charlar porque era muy grato y ameno estar a su lado. Recuerdo una anécdota en el Hospital del Empleado. Identificado con la familia y ávido de servir porque un hermano mío requería de sangre para una operación quirúrgica al corazón, se presentó como donante. Escrupulosamente hizo cola aunque todos le pedían que pase no más … pero cuando entró lo reconocieron el médico, las enfermeras y le dijeron… Don Luis … qué ocurrencia … sacarle sangre a Ud? Qué osadía … A usted le debemos nuestra alegría. Ya está… ya dió usted medio litro … ya está en el Banco … y gracias don Luis… que Dios lo bendiga. Y entre sonrojos se retiró. A su lado era imposible aburrirse, siempre tenía un chiste, una gracia, una historia que comentar y lo hacía con una alegría y una risotada franca y sonora. Parecía no haber conocido de tristezas ni penalidades, pero quienes lo conocimos sabíamos de sus muchos desengaños. En vida recibió el testimonio de sus amigos y alumnos, de sus compañeros de arte. En abril de 1995 el Municipio de Los Olivos y la revista OLI’VOZ le rendimos un homenaje, en octubre del 95 sus amigos y compañeros de teatro, la ENAE, en el Club Arequipa, y en el Teatro Canout; los teatristas y el periodismo y la televisión, pero las autoridades culturales de su querido país ni se acordaron de él. Luego de cumplir 50 años de labor artística, el 19 de noviembre de 1995 se cerró el telón definitivamente como lo dijera él mismo, interpretó el último acto de una obra escrita por él mismo, junto a su hermana Maclovia y cerca de Rocío su inseparable sobrina, sus seres más queridos. Por su condición de primer actor nacional y primer alumno, porque su presencia marca la historia del arte teatral en nuestra patria, los peruanos, sus hermanos del teatro, su amigos y alumnos, sus colegas profesores, los miembros de la familia de la ENSAD le rendimos nuestro homenaje y reconocimiento en 1996 con los aplausos más largos que recuerde nuestra escena nacional y que todavía resuenan en el Teatro de la Alianza Francesa de Miraflores. También en 1997, Director , profesores, alumnos, periodistas y artistas, solicitamos al INC que la ENSAD lleve su nombre pero la decisión de las autoridades del INC ha hecho honor a otro importante personaje tan admirado como él, pero estamos seguros de que la historia le dará el título que merece el verdadero ejemplo del actor profesional peruano.